Pero ¿y qué?

Soy yo con la que vas al cine. Con la que comes a diario y duermes la siesta. Soy yo quien tolera tus malos chistes, tus bromas pesadas y con la que a diario ríes.

Soy la chica que en más de una ocasión te ha prestado su hombro. Con la que no te apena mostrarte tan sensible, tan voluble, tan temeroso. 

Soy con la que compartes tus peores momentos, la que abrazas cuando has tenido un mal sueño.

Esa con la que sales de paseo, con la que vas al super y le ayudas a hacer el aseo. Con la que aunque pelees tu orgullo no soporta el dejar de hablarme. A la que siempre buscas cuando el aburrimiento te parece intolerable.

Soy tu fiel compañera de fiesta. La que cuida de ti en cada borrachera. Con la que cantas mil veces tu canción favorita. Quien te halaga y que siempre te motiva. La que más de mil veces ha escuchado la historia de tu pasado.

Soy yo con la que más de una vez has estado. A la que besas, acaricias y recorres con tus manos. A quien celas cuando otro chico se le acerca. Por quien no luchas pero a quien tampoco deseas perderla.

Con quien te da miedo entablar una relación. A la que ¨sin querer¨ le has dicho –amor-. Esa, soy yo.

Ni siquiera sé en qué momento llegamos a esto. De repente te habías metido en mis sueños, en mis deseos, en mi pensamiento. Quise alejarme pero siempre me traías de vuelta contigo y el no tenerte como quiero, es castigo no merecido...

Sin duda alguna esto es amor. Pero por más que quiero no sé cómo cambiar la situación. Tu miedo a que fallemos, a que nos lastimemos, a que todo cambie es tan grande, pero yo en realidad lo que quiero es arriesgarme.

Contigo sí quiero intentarlo. Contigo sí anhelo caminar de la mano. Contigo sí deseo mirar las estrellas, contigo quiero vivir todas las cosas bellas.

Las personas vienen y van, pero sin importar quien venga quiero que tú permanezcas a mi lado. Sin importar las dificultades a las que tengamos que enfrentarnos. Y es que una conexión como la nuestra no se encuentra en cualquier lado ni la tiene cualquier pareja. 

Probablemente nos cueste trabajo adaptarnos. Pero ¿y qué? ¿Acaso no vale la pena intentarlo? Estoy segura que sí y es que nada me haría más feliz que verme junto a ti.

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